La era de los clubes de cannabis: Barcelona y más allá

Si te pedimos que pienses en una ciudad europea con fácil acceso al cannabis, Amsterdam es seguramente la primera que te viene a la cabeza. La capital holandesa se ha ganado una reputación a lo Disneyland pero para los consumidores de marihuana durante las últimas décadas. Una reputación que, aunque un poco exagerada, no es para nada infundada.

En Amsterdam uno encuentra coffee shops en los que se venden legalmente hasta 5 gramos de cannabis de todas la variedades imaginables. 

Aunque sea esta bella ciudad y sus canales la que todos los visitantes extracomunitarios tengan como referencia en el turismo de cannabis, España es unos de los países que han empezado a destacar en la cultura europea del cannabis durante los últimos años.

Desde la creación de el primer club de cannabis en 2001, España cuenta actualmente con alrededor de 800 asociaciones dedicadas el consumo de esta sustancia y varios centenares se  concentran en Barcelona y alrededores. 

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Aunque su consumo en España se ha normalizado bastante durante las dos últimas décadas, la legalidad alrededor del cannabis no es la misma en España que en otros países como los Estados Unidos o Amsterdam, donde la ley no le pone tantas trabas. 

Para ser más concretos, el tráfico, la venta, o la posesión de cannabis en España es un crimen. Fumar o simplemente tener marihuana a la vista en público puede costarte entre 600 y 10.000 euros de multa e incluso enfrentarte a algún tiempo en la cárcel. El uso personal de la marihuana, sin embargo, está despenalizado, se puede fumar en residencias privadas y en clubs de cannabis privados sin temor a ser detenido o multado.

Los clubs o asociaciones de cannabs están registrados como organizaciones sin ánimo de lucro y se les permite cultivar marihuana y venderla a precio de costo a sus miembros. 

Los riesgos de buscar alivio

Si eres de los que pasean por el parque de la Ciutadella por la tarde, seguramente habrás notado un sutil olor a marihuana entre monumentos y árboles, y si terminas en la Barceloneta para ver el anochecer en la playa, lo más seguro es que te hayan ofrecido unirte a algún club de cannabis más de una vez.

Puede parecer que ya no exista una batalla para el libre acceso a la marihuana, pero la realidad es bien distinta ya que hay aún muchas dificultades legales. Vice divulgó hace poco la historia de Fernanda de la Figuera, conocida como la primera mujer en cultivar marihuana de forma legal en España. 

Vice informó que la policía española incautó 10 kg de marihuana de la casa de Fernanda. Como parte de su asociación de cannabis «Marías x María», Fernanda consiguió suficiente para más de 100 personas que necesitaban cannabis para fines médicos. Afirma que proporciona una alternativa mejor para personas que, de otro modo, no podrían acceder a ella y podrían verse obligadas a recurrir al mercado negro.

Cuando le preguntamos cómo sería su vida sin cannabis, Fernanda respondió: «Seguramente hubiera perdido mi sentido del humor. He pasado momentos muy difíciles, siempre dependiendo de qué opiode me recetara mi médico para lidiar con el dolor porque son muy adictivos. En cambio el cannabis no es tan adictivo».

Buscando alternativas a los opioides

A pesar de las barreras legales, el número de investigaciones sobre el cannabis sigue creciendo de forma considerable en España. Se ha informado de que 16 millones de personas han probado el cannabis en todo el país y la industria sigue creciendo de forma global. Como recurso terapéutico, varios expertos se han pronunciado sobre la importancia de que el cannabis sea accesible y legal para el público en general.

Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid y destacado experto en cannabis, habló con EL PAÍS sobre el riesgo de inhibir el acceso a alternativas más seguras de alivio del dolor como el cannabis:

La persona que lo consigue en el mercado negro y no sabe lo que está consumiendo está corriendo un gran riesgo. Me refiero a los pacientes, las 120.000 personas en España con esclerosis múltiple, epilepsia, cáncer y dolor crónico que se autodosifican, por no hablar de los miles de personas que quieren hacerlo. Necesitan lo mejor, pero se les niega mientras se les dan las recetas de opioides, que matan.

La comunidad del cannabis, desafortunadamente, comparte fuertes paralelismos con otros remedios naturales que los gobiernos de todo el mundo han intentado regular o restringir. Michael Napolitano, un veterano del ejército en los Estados Unidos, sufría de TEPT y ansiedad y encontró otra alternativa a los opiáceos.

«Empecé a tomar kratom alrededor de agosto de 2018», dijo. «Estaba tomando analgésicos recetados, y cuando no pude conseguir más empecé a tomar drogas callejeras. Empecé a esnifar heroína».

Al igual que el cannabis, el kratom ha estado sujeto a muchas de las mismas cuestiones de regulación y legalidad en países de todo el mundo. Hay millones de personas como Michael Napolitano y Fernanda de la Figuera que simplemente buscan remedios naturales y se encuentran con agencias gubernamentales que buscan prohibir su disponibilidad y llevar a la gente hacia alternativas sintéticas tóxicas. Napolitano compartió algunas ideas más con KratomScience:

Nos lavan el cerebro al respecto. Déjenme decirles que lo tomaría [kratom] por encima de todo lo que las grandes farmacéuticas tienen para ofrecer. No me importa lo que sea, Oxys o lo que sea. Lo que sea que tengan, no me lo trago. No lo voy a aceptar. He llegado a ese estado en el que solo acepto tomar remedios naturales como el kratom. Si necesito medicina, esa es mi medicina. Nada más. 

Napolitano considera el kratom como una «planta milagrosa», que le ayudó a desengancharse de los opiáceos, le proporciona energía y le permite lidiar con su estrés postraumático y su ansiedad.

Tan pronto como un remedio natural empieza a ganar popularidad, los gobiernos comienzan a prestarle atención y a actuar contra él. Se dice que el enfoque indiferente de España hacia el turismo del cannabis está llamando la atención de las autoridades policiales.

Hay ahora en España una lucha por la plena legalización del cannabis, un movimiento que tiene como objetivo proteger mejor la salud y la seguridad de los consumidores de cannabis. Con el cannabis como la droga «ilegal» más consumida en España, ¿por qué el gobierno continúa resistiéndose a la legalización completa de otra planta segura y natural?

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